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¿Quiénes son lxs aficionadxs al Puebla femenil?

La afición del Puebla Femenil es muy variada; no hay un perfil único o una edad promedio. En cada jornada, se pueden encontrar infancias, personas adultas, además de familias completas quienes transmiten su pasión, así como grupos de amigos y socios del club. Todos igual de relevantes e importantes, no solo por lo que aportan al encuentro, sino por las razones por las cuales acuden.

Según Mariana Gutiérrez, actual presidenta de la Liga MX Femenil, en su más reciente visita a la IBERO Ciudad de México, existen cuatro tipos de aficionadxs:

“Los padres que aman el futbol, los padres que son jóvenes que van con hijos pequeños, los millenials que buscan una mejor sociedad, y los de la generación Z, que es la que se intenta enamorar para que vayan a ver partidos".
Afición durante el medio tiempo de un partido
Video: Marijose León

El Club Puebla Femenil cuenta con una afición infantil numerosa, de entre los 3 a los 12 años, quienes acuden a los partidos principalmente por dos motivos. El primero, por algún interés personal, pues niñas y niños entrevistados coinciden en su admiración al ver a las mujeres jugar futbol, así como la inspiración de algún día dedicarse al fútbol profesional. A este tipo de afición, Manuel Granado la reconoce como la afición admiradora, ya que su apoyo surge por la admiración, ya sea a sus jugadoras, su manera de jugar o el nivel del equipo.​

El segundo motivo es derivado de alguna influencia familiar; en este caso Granado la define como la afición de cuna, es decir, su amor viene de generación en generación; han crecido apoyando al equipo desde que nacieron, ya sea por algún familiar, por un exjugador o simplemente por haber nacido en la ciudad.

Por partido es común encontrar a las y los niños por toda la tribuna, portando con orgullo su playera, haciendo sonar sus trompetas o tambores, así como realizando porras. Su espontaneidad e inocencia los hace celebrar o gritar cada jugada peligrosa, contagiando a quienes los rodean, sacando alguna risa por sus ocurrentes porras, como cuando una jugadora del rival se cae, gritan: “¡Páaasenleee, unaaa cemiiitaaa, yooo se la inviiitooo!”. Se juntan en grupitos, se apartan como si hubieran llegado solos y viven desde ahí su propio encuentro. Cuando el juego está llegando a su final, son los primeros en bajar hacia las entradas al campo para llamar la atención de alguna jugadora para así conseguir un autógrafo.

Experiencia de una aficionada apoyando al Club Puebla Femenil
Entrevista: Marijose León
La afición durante los últimos minutos del partido, listos para tratar de conseguir un autógrafo o fotografía con una jugadora
Foto: Marijose León

De igual manera, el equipo cuenta con una afición adulta que representa otra cantidad importante en las gradas en cada partido. En este grupo se encuentran desde quienes van a ver a una jugadora en específico, los familiares y amigos de las futbolistas, hasta integrantes de las subcategorías del Puebla. También personas aún no consideradas completamente seguidoras, que están en el proceso, así como los que van por única ocasión como si fuera una actividad turística al estar o vivir en Puebla.

Generalmente, acuden en parejas, en grupos pequeños de no más de cinco personas o también sin compañía. Al igual que las infancias, visten sus playeras del Puebla, desde la más reciente del femenil hasta la más viejita del equipo masculino. Desde sus lugares observan cada jugada, gritan, lanzan comentarios al aire, analizan los toques y reaccionan con euforia.

Se repiten los gritos de “vamos Puebla” dentro de los minutos iniciales. Conforme se marcan algunas faltas en contra de las franjas, se escucha ehhh”, “marcaaa bieeen áarbitrooo”, “se caee de haambreee” y “paaseenleee uunaaa ceeemiiita”. Cuando llega una jugada importante en donde el gol está cerca, los gritos son “vamoooos, vamoooos”, mientras que cuando los tiros van desviados, se quejan con un “aaahh”, “páaasalaaa” o “eeestaabas sooolaaa”. 

Interacciones de la afición durante un día de partido
Fotos: Marijose León

Por otra parte, están las familias y amigos de las jugadoras del equipo, quienes brindan ese apoyo emocional extra al encuentro. Son personas testigo del desarrollo de su talento y conocen mejor que nadie el potencial de cada una. En la tribuna, su manera de interactuar es variada. Se saludan ya sea de cerca o a lo lejos, ubicándosela en las filas cerca de la cancha o junto con otra familia de otra futbolista. Utilizan la previa del encuentro, cuando el equipo sale a calentar, para hacer notar su presencia a su jugadora, levantando las manos hasta que éstas las miran de vuelta.

A este tipo de apoyo Granado lo atribuye al concepto de afición circunstancial, ya que como su nombre lo dice, los motivos que han llevado a estas personas a alentar a este equipo han sido por hechos circunstanciales provocando poco a poco un genuino interés e identidad por el club.

Durante el juego, se pueden identificar en las gradas, pues utilizan el dorsal con el nombre de una jugadora, llevan artículos para las porras como trompetas y, en unos casos, utilizan un gafete como el del Franjabono. Por lo general, gritan todas las jugadas, se saben la mayoría de los nombres de las chicas y, al final del partido, tienen una interacción con las futbolistas, cuando se acercan cerca del campo y se saludan.

Jugadoras de la Franja saludando e interactuando con familiares, amigos y afición  al final del partido.
Fotos: 
Marijose León

Otro de los grupos presentes son las personas socias o Franjabonadas, fácilmente reconocibles pues lucen un gafete colgado en el cuello con este nombre. A diferencia del resto de asistentes, su entrada a los juegos durante todo el torneo es "gratuita", como parte de los "beneficios" por ser socias y socios del club. En algunos casos, incluso acompañan al equipo en sus partidos como visitante en otras ciudades como Querétaro, Ciudad de México o Pachuca.

Según sus mismos testimonios, se consideran las personas que más han gastado en su rol como aficionadx al invertir una cantidad alta cada torneo. Un Franjabono se puede adquirir para las zonas de platea poniente en $3,875, platea oriente en $1,670 y cabecera azul en $1,260; aunque en los partidos del Puebla Femenil, únicamente pueden estar como el resto de la afición en platea poniente. Otros beneficios al comprar este abono son: acceso a ventas exclusivas, interacciones con la plantilla de ambos equipos y acceso a entrenamientos.

Esta diversidad en las gradas no solo enriquece la experiencia del partido, sino que también crea una nueva atmósfera, fortaleciendo un ambiente familiar así como el sentido de pertenencia entre los mismos, quienes, sin importar las brechas generacionales o sectoriales, al final buscan un resultado en común: el éxito del equipo.

Experiencia de una socia apoyando al Club Puebla Femenil
Entrevista: Marijose León
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Franjabonados acompañados por tus familias mirando el encuentro de las Franjas vs Tijuana
Fotos: Marijose León

Por último, también se encuentra la afición no deseada, cuya presencia en un mundo ideal no existiría y tampoco ningún club femenil quisiera tener. Personas aficionadas, en su mayoría hombres, quienes acosan a las jugadoras e incitan a la violencia. Un hostigamiento que no únicamente se da desde las gradas de un estadio, sino también en un entorno digital, en donde a las jugadoras se les ridiculiza con memes y se les sexualiza.

Tan solo en octubre de 2024, la jugadora del Puebla Femenil: Lucia Yánez, denunciaba el acoso constante recibido por un aficionado. El hostigamiento se daba por redes sociales, durante los partidos en el Cuauhtémoc e incluso en su domicilio. Ante estos hechos y pese a que la enfranjada habría denunciado ante el Puebla Femenil su caso, nunca se investigó ni se dio un seguimiento a los hechos, optando por abandonar el país. 

A pesar de contar con un Protocolo General contra el Acoso y Hostigamiento,, en la Liga MX Femenil, el cual fue creado a partir de 2023, éste parece insuficiente, al no ser la primera vez donde una futbolista denuncia a un aficionado por acoso. En algunos casos estas situaciones han llevado a las jugadoras a abandonar su club e irse de México por su seguridad, así como lo hizo Lucia Yanéz.

Tal vez sea por ese motivo que cuando las poblanas se acercan con la afición al final del partido, se puede notar un protocolo en donde se cuida mucho a la futbolista. La seguridad no les permite acercarse demasiado a la grada y entonces las fotos y autógrados se dan desde lejos. Solo los familiares y personas allegadas a las jugadoras son quienes sí tienen un contacto más cercano.

Una futbolista del Puebla que había debutado ese día quería acercarse a su familia al finalizar el partido y, en un principio, la seguridad no se lo permitió al estar cerca la afición, hasta que otra jugadora interviene y es entonces cuando los guardias le abren paso.
Video:
Marijose León
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